Donde hay personas migrantes, hay historias.  

Cuando emprendemos un proyecto migratorio, el sentido del tiempo y el espacio cambia radicalmente.  Así que antes de continuar leyendo “Donde hay personas migrantes, hay historias”, intenta hacerlo escuchando esta canción ➡️ pincha aquí  

Una persona migrante comienza a navegar entre dos aguas, a lidiar con rupturas, separaciones y expectativas. Sin embargo, las causas y formas de migración no son idénticas, están demarcadas por elementos de identidad de género, sexualidades, edades, color de piel, nacionalidad, diversidad funcional, situación administrativa, condición de salud, etc. Lo único que, si tiene en común, es que donde hay personas migrantes, hay historias.  

Todos los elementos anteriormente mencionados, están interconectados, los que determinan las ventajas, los privilegios y las desventajas que pautan nuestra existencia migrante. Y por ello, las personas se ven sometidas a múltiples estresores que según las experiencias e historias situadas que condicionan cómo se resuelve el propio duelo migratorio. 

Es más, la población migrante, independiente de su lugar de origen, cultura o religión, no es más proclive a ser más delincuente o terrorista que cualquier otra persona que ya resida en el país, pero si es más expuesta al prejuicio y al esteriotipo como criminal.

El estudio “Inmigrantes venezolanos, crimen y falsas percepciones” del Migration Policy Institute del Global Economy an development. Realiza un analisis de los tres países con el mayor número
de migrantes y refugiados venezolanos, Colombia, Perú y Chile, que en conjunto, albergan a más de 2
millones de ciudadanos venezolanos. Donde además se concluye que los inmigrantes
parecen menos propensos a cometer delitos en esos países que la población nativa. Esto es consistente con la mayoría de la literatura sobre crimen e inmigración, que muestra en varios países que los inmigrantes tienden a cometer menos delitos que la población nativa
.

Dicho de otro modo, caminamos, transitamos el mundo, tenemos una historia que contar.  

Los suplicios que ha tenido que sufrir durante el viaje, como pueden ser los de unas personas África en llegar a Europa (un promedio de tres años) y el caso de una persona refugiada de Irak, siria o Afganistán que tardan años en llegar a un lugar seguro. Te dejo este relato en primera persona “Ser refugiada afgana en Europa: la promesa imposible de una nueva vida” 

Los sacrificios a los que se las somete, tanto en el nuevo país como a los lazos que han dejado en el suyo, exponen a la persona a una situación de múltiples estresores. Que además son hasta imperceptibles por la persona que los padece por la propia supervivencia.  

  • Hay historias en la primera llamada que realizan a sus familiares diciéndoles que están bien. 
  • Hay historias cuando les llaman y les cuentan sobre su primer empleo, las gestiones para los trámites administrativos y que han conseguido o no su permiso de residencia.  
  • Hay historias en las que cuentan como conocen a alguien, hacen amigos y se ven haciendo un pequeño lugar en la zona donde llegaron.  
  • No hay suficientes historias que cuenten las situaciones de discriminación, desprecio, de largas colas y frustración.  
  • No hay historias suficientes que cuenten en los silencios, en las lágrimas, en los “te extraño” 
  • Hay historias en las remesas que se envían, los sueños que ocultan y los deseos que ocultan, para una casa, para los estudios, para una vida mejor.  Ni en los “me gustaría que estuvieras aquí junto a mí”. 
Photo by August de Richelieu on Pexels.com

Mi tío abuelo, que ya no está con nosotros, tuvo una gran influencia en mi adolescencia, me enseñó a pensar, si a desarrollar mi pensamiento crítico. Él creo que es la primera persona migrante internacional que hubo en mi familia materna. Siempre contaba como había llegado a Alemania de Colombia con una beca para estudiar física-química con solamente un par de zapatos de cuero. Contaba que no se imaginó tal cantidad de nieve, nunca la había visto, y esa nieve le hundió los zapatos, los destrozó, pero como era los únicos que tenía y tampoco tenía más dinero, continúo usándolos. Solo contó esta historia a la familia, cuando ya habían pasado los años.  

Mi tío era una persona pocas palabras y grandes actos. Era un ser de té y reflexión. Su propia historia migrante le sirvió para después de estudiar en Alemania volver a Colombia y fundar una universidad y ser su presidente por más de 20 años. Devolvió al mundo su conocimiento adquirido, dejo huella en los demás a través del conocimiento.  

Su historia, también hace parte de la mía. Él me regalo los dos libros que han sido casi qué más importantes en mi vida, El mundo de Sofia, cuando tenía quince años y el diccionario de trabajo social el primer año de carrera. Ambos libros me acompañan a donde voy. La historia que contamos a nuestras familias, a nuestros descendientes es lo que forma el vínculo, genera lazos e identidad.  

Photo by cottonbro on Pexels.com

Las personas migrantes, debido al desplazamiento, tienen la necesidad de recordar y de contar. Pero en sus historias también hay mentiras, a veces mienten a su propia gente, porque tienen que darle un sentido a su proyecto migratorio o evitar dolores innecesarios.  

Cuando las personas viajan nuevamente a sus países de origen por vacaciones, ya sea por el cambio de moneda, el dinero ahorrado, llevan regalos, pagan las cuentas de sus familiares y existe esa falsa de creencia de que como estas en occidente ganas mucho dinero. También ocurre en países como en los Emiratos árabes, cuya mano de obra migrante representa el 88%  y el cual lo deja como el más alto del mundo. Y aun así pueden ganar hasta cinco veces más que en su lugar de origen, lo que nunca les contaran a sus familiares en las condiciones de explotación, hacinamiento y discriminación en la que viven. 

Las historias juegan un papel tan importante que también sirven como reclutamiento para otras personas, no es todo verdad y tampoco todo es mentira. Pero si existe un falso sueño americano, europeo y viaje al país de los blancos.  

Estas historias del éxito en los países ricos matan, pero también son los alicientes para un futuro mejor. La fuerza que tiene una historia migratoria, a veces fraudulenta, en la que en el viaje de vuelta se lleva una maleta llena de regalos, son adornos que embellecen la historia de quien está mejor en otro lugar, está progresando. Sin tener en cuenta que vive en casa compartidas, no tiene acceso a una vivienda en propiedad o en el caso de las mujeres que se dedican al servicio doméstico es un servicio 24/7 para poder enviar todo su dinero a su lugar de origen y aquí con suerte contar con un día de descanso. 

Toda persona migrante, deja algo o alguien atrás. Un amor, un ser querido, hijos o mejores amigos y ha hecho la falsa promesa de regresar. Pero lo cierto es, que lo único que sabes cuando les dejas, es que no hay fecha exacta para el regreso, que puede ser que abraces por última vez y mientras tanto en ambos lados se comienza un proceso de espera, a las llamadas, a poder llamar, a saber, a que me cuente como está, a recibir la historia.  

Donde hay migrantes, hay historias y el protagonismo de la persona en su propio proceso migratorio sirve para la validación y reconocimiento de su dignidad, porque la experiencia es al final lo que transmitimos, como recuerdo, como consejo, como nuestro legado. Mi tío abuelo no aparecerá en los grandes libros de historia, pero si ha formado parte de la mía.  

➡️Si te gusta el contenido o crees que puede ser útil para alguien, ¡No lo dudes, compártelo! Una manera de luchar contra el racismo es compartir buena información 🙂🌎

https://www.instagram.com/amamigrations/

Publicado por Daniela Montes Arenas

Migrante colombiana, llegue a España con 10 años, acabe la carrera de Trabajo Social y ahora cuento 10 años de experiencia en el tercer sector. Soy especialista en Migración, con un experto en mediación y dos Máster (ambos por la Universidad Complutense de Madrid), el primero en Trabajo Social Comunitario: Gestión y Evaluación de Servicios Sociales y el segundo en Dirección de Fundraising Público y Privado en Organizaciones sin Ánimo de Lucro.

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