Justicia Social y Meritocracia

Han pasado seis meses desde que escribí la entrada ¿Crisis de humanidad o crisis migratoria?, la cual era una secuencia de una entrada anterior correspondiente al mes de mayo de 2021, momento en el cual España sufrió una supuesta invasión y que dejó a 1500 menores en la ciudad de Ceuta. Con respecto al trato que han sufrido estos menores, ¿Hablamos de justicia social o de meritocracia?

Ahora, y después de que en agosto se retornaran a algunos de los 700 menores que ingresaron en el mes de mayo a Marruecos, un juzgado de Ceuta ordena al Gobierno retornar a España a los menores devueltos a Marruecos en agosto 

¿Qué paso en agosto del 2021 en Ceuta? 

El ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, autorizó las actuaciones de devolución ordenadas de más de 700 menores a Marruecos quienes se encontraban en los Centros Temporales dependientes del Servicio de Protección de Menores de la Comunidad Autónoma de Ceuta y que habian entrado en España en el mes de mayo. (Si quieres saber más, te recomiendo volver a leer la entrada donde explique lo que estaba pasando y la auténtica situación de alarma que expusieron las organizaciones del tercer sector😉😉)  

Como resumen te contaré que estas prácticas vulneraron numerosos artículos de la Convención de Derechos del Niño, y violaron de principio a fin los criterios fijados por el Comité de Derechos del Niño, como garantizar el trato como niños antes que como migrantes, así como establecer una coordinación interinstitucional para evitar episodios de discriminación y sobre todo, un trato individualizado. Ahora, El magistrado concluye que el operativo de devolución incumplió la legislación española y puso en una situación de «riesgo relevante» a los adolescentes retornados. 

Hablemos de justicia social… 

El pasado 20 de febrero, fue el día mundial de la Justicia Social, esta se basa en la igualdad de oportunidades y en los derechos humanos, más allá del concepto tradicional de justicia legal. Se ha obtenido justicia, pero ¿y la social? Quien está hablando de estos menores a quienes se les está tratando como pelotas de pin pon. 

¡Ojo! Que proteger a la infancia es proteger nuestro futuro, pero ¿Cómo son extranjeros nos duelen menos? La resolución indica que en el caso de esos menores «No es que se haya omitido alguno de los trámites del procedimiento, es que se han omitido todos«. El magistrado considera que la Delegación del Gobierno vulneró el derecho a la integridad física y moral de los menores devueltos. 

La justicia social está basada en la equidad y es imprescindible para que cada persona pueda desarrollar su máximo potencial y para una sociedad en paz. ¿Dónde está la justicia social de estos menores? me sorprende como parece que este sentimiento te sea ajeno, porque son niños, adolescentes, que por las necesidades familiares o las propias del país toman decisiones de adultos, se les juzga con la ley como adultos y a todo el mundo de les olvida que como menores requieren protección. Obviamente hay organizaciones que, si hacen bien su trabajo y velan por sus derechos, pero ¿Qué hace la ciudadanía? Nada, absolutamente nada… 

Si fuera así, no hablaríamos de meritocracia, porque esta juventud no parte desde la misma casilla de salida, sale como unos 300 kilómetros por detrás, las barreras que les son impuestas parecen inquebrantables y la solidaridad, parece cosa de soñadores porque lo suyo es un desierto constante con pocos oasis. La migración o mejor dicho la inmigración importa cuando se usa como discurso mediático y político, la inmigración no importa cuando hablamos de que son personas, son niños. 

¿Qué pasa con los menores inmigrantes? 

Cuando planteamos la existencia de que todo lo que hemos conseguido y lo que somos se debe exclusivamente a nuestros propios méritos, es totalmente irreal e injusto, porque gran parte de lo que somos se debe a otros, se debe a donde nacimos, el barrio donde hemos ido al colegio, la formación a la que hemos tenido acceso y la red que nos ha ayudado. Es decir, básicamente dos tercios de nuestro esfuerzo no se corresponde a nosotros, sino a nuestras circunstancias porque si fuera todo únicamente nuestro esfuerzo ¿no deberían estar estos niños en lo alto del podio? 

En el caso de la infancia, a diferencia de los adultos, tienen necesidades básicas comunes, que no pueden ser cubiertas por ellos mismos, sino que es el sistema quien debe brindárselo, que se traducen en derechos humanos fundamentales: el derecho a la propia identidad, a la supervivencia, a la educación a expresarnos con libertad y a ser tratados con dignidad y respeto, ¿crees que estos jóvenes han sido tratados con alguno de estos ítems? El sistema no sólo los desprotegió, sino que los expulso y ahora deben de retornar… ¿y las cicatrices emocionales? 

Este video fue publicado por El PAIS el 20 de mayo de 2021

Ante la situación de estos menores y de los derechos de la infancia, la cuestión de la inmigración no debería prejuzgarse por el devenir de la identidad de la sociedad, por si nos invaden o no, por si viene a quitarnos cosas, a delinquir o cualquier imaginario negativo que se te pueda venir a la cabeza. La situación de cualquier menor inmigrante es sobre todo una cuestión de derechos y deberes.  

Los menores, como cualquier persona que ejerce su derecho a la movilidad humana, pueden elegir entre asimilarse o conservar su especificidad, pero esto vendrá determinado por el trato, el amor, la narrativa migratoria y la acogida que haya tenido en su trayectoria vital. Su identidad no viene determinada en función de su cultura, ni de la etnia, sino del trato humano. Por lo tanto, como seres humanos en construcción es el Estado como sistema de derechos y deberes quien debe de volvernos iguales en el espacio público respetando la singularidad en el espacio privado y aquí el Estado sin duda, ha suspendido y ha pasado a recuperación con un suficiente.  

Si tratáramos a estos menores desde la protección y la igualdad, seriamos conscientes del talento y no de la injustica social que aplicamos al taponar e impedir que este se desarrolle y que podría beneficiar no solo a su vida, sino a la ciudadanía con su capital social.  

Publicado por Daniela Montes Arenas

Migrante colombiana, llegue a España con 10 años, acabe la carrera de Trabajo Social y ahora cuento 10 años de experiencia en el tercer sector. Soy especialista en Migración, con un experto en mediación y dos Máster (ambos por la Universidad Complutense de Madrid), el primero en Trabajo Social Comunitario: Gestión y Evaluación de Servicios Sociales y el segundo en Dirección de Fundraising Público y Privado en Organizaciones sin Ánimo de Lucro.

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