Trabajo Social y Migración

Esta semana, ha sido el día Internacional del Trabajo Social, en concreto el 15 de marzo. El lema de este año ha sido Construyendo juntos y juntas un nuevo mundo eco-social: sin dejar a nadie atrás”, en línea con el título de la Cumbre Mundial 2022 que se celebrará en modalidad online del 29 de junio al 2 de julio de 2022. ¿Por qué es importante este día, leyendo este blog? Porque yo, querido lector, soy trabajadora social

¿Qué es el trabajo social?

El trabajo social es definido como: una profesión basada en la práctica y una disciplina académica que promueve el cambio y el desarrollo social, la cohesión social, y el fortalecimiento y la liberación de las personas. Los principios de la justicia social, los derechos humanos, la responsabilidad colectiva y el respeto a la diversidad son fundamentales para el trabajo social. Respaldada por las teorías del trabajo social, las ciencias sociales, las humanidades y los conocimientos indígenas, el trabajo social involucra a las personas y las estructuras para hacer frente a desafíos de la vida y aumentar el bienestar.

Comenzaré contándote que “yo tampoco lo sabía” 🥴es más comencé la carrera de auténtico rebote. Yo no quería ser trabajadora social, yo quería ser médico, es más así había enfocado mi vida, desde los 16 años era voluntaria en la Cruz Roja, había hecho formaciones sobre transporte sanitario y tenía eso que llaman la “vida diseñada”.

Lo cierto es que, por primera vez, las dificultades administrativas cuando eres extranjera se cruzaron en mi vida, y no entre en la facultad de medicina, aun habiendo llegado a España a los 10 años, yo ingresé en la Universidad como extranjera y eso, fue un hándicap bastante importante en mi trayectoria universitaria (pero eso da para otra entrada de blog). Dado que no pude ocupar las plazas disponibles para personas extranjeras. Una amiga (en ese momento) me dijo: “si te metes en trabajo social, luego podrás acceder a criminología y después pasar a medicina” (si lo pienso eso habrían sido más de 11 años de mi vida dedicados a formarme en la universidad…vaya cantidad de tiempo🤦🏽‍♀️

En ese momento, me pareció la opción más adecuada y así fue. Me matriculé en la Facultad de Trabajo Social de la Universidad de Cádiz. El primer año de carrera, una profesora vio en mi algo que aún no he conseguido saber casi 15 años después y me llevo en su equipo a mi primer proyecto de investigación en Finlandia sobre Trabajo Social y estado de bienestar. Ese tiempo en Turku, cambió mi vida y sentó las bases de la persona que soy ahora🔝😍.

Después de ese intercambio universitario, me di cuenta de que no sólo el trabajo social me gustaba, sino que estábamos hechos el uno para el otro. Dos años más tarde, al llegar a Madrid para hacer  mis prácticas en las urgencias de un Hospital Público, comenzaron a llegar a mi vida los primeros casos de atención al colectivo migrante, con todas sus vulnerabilidades; víctimas de trata, de violencia de género, la soledad migrante y el duelo migratorio. Esos casos durante muchos años determinaron el tipo de profesional del trabajo social que quiero ser.

¿Qué tiene que ver el trabajo social con la migración?

Viendo la dedición anterior, se habla de desarrollo social, justicia social, derechos humanos y responsabilidad colectiva, ¿no es la movilidad humana un derecho humano? La migración o mejor dicho según algunos la inmigración impacta en la sociedad en su desarrollo local, es una responsabilidad colectiva, pero sobre todo es un tema de justicia social, porque las personas migrantes, somos eso, personas y por lo tanto hay que visibilizar las dos caras de la moneda, no solo la demográfica o la sociológica.

El trabajo social impacta en la vida de una persona:

  • Se detecta, estudia y otorga metodología a esa parte de la investigación constante de las “necesidades sentidas” en cada momento, así como en el proceso de inclusión de una persona en un entorno hostil o poco acogedor (como es en muchos casos España)
  • Responde a las necesidades con un estudio, valoración y un plan diagnostico adecuado previendo, solucionando y dando alternativas de las posibles problemáticas desencadenantes por las circunstancias migratorias.
  • Es la cara amiga, o no, de los recursos públicos y del tercer sector. Ofrece en ocasiones una valoración de la situación, evaluación del proceso de la relación de apoyo y/o ayuda.
  • Para mí, es el eslabón fundamental hablando de personas de origen extranjero de las fases de acogida, asentamiento, adaptación y eso que llamamos vida autónoma y la indiscutible inclusión

¿Por qué el trabajo social con población migrante es tan invisible?

(Hablando desde la práctica del trabajo social, podríamos indicar que si bien es una profesión que ha avanzado y sistematizado en las últimas décadas, aún existe cierto paternalismo que se convierte en un lastre en nuestras intervenciones.

En la frase “somos agentes de cambio”, se nos olvida que no somos nosotros quienes cambiamos, lo es la persona y que quizás debería de ser más algo como “acompañamos al cambio”, porque finalmente, no cambiamos nada si la persona no tiene la voluntariedad de hacerlo🤷🏽‍♀️🤦🏽‍♀️

Al entender que somos más acompañantes que generadores del cambio, vamos a ver las personas migrantes ya han hecho más que muchos técnicos/as, migrar con todo lo que eso entraña, comprendemos que es la persona, quien, con su historia de vida, su cultura, sus capacidades y sus tiempos, será quien llegue poco a poco donde ella quiere llegar, donde encuentre su paz y por tanto su proyecto vital.

Planteando esto quizás, en nuestra posición de superioridad como personas expertas, hemos olvidado que somos “pintadores de mándalas”, porque el dibujo ya lo tiene la propia persona “es su vida” y somos nosotras quienes (apoyando a la persona a superar sus necesidades, incrementando sus fortalezas, habilidades y destrezas) a través de nuestros conocimientos, enseñamos a cómo reconstruirse creativamente, esto es, “aportar colores”, percibir las dificultades como fortalezas. La persona migrante será mucho más fuerte para cambiar, pensar y ampliar su punto de vista😏.

El resultado final y el éxito de nuestro trabajo diario, debería ser que la persona independientemente de su lugar de origen haya aprendido a ser más flexible, resolutivo, viendo “todas las posibilidades” que le permiten el afrontamiento de su situación con soluciones estables y seguras para que actúe en su vida por sí sola revirtiendo en la mejora de sus condiciones vitales.

Creo firmemente en esta profesión que finalmente escogí. Ahora 12 años después en los que no he parado de trabajar, no puedo estar más que agradecida a la vida, por haberme ayudado a encontrar mi propósito y escoger una profesión que promueve el cambio, el desarrollo social, la cohesión y el fortalecimiento de las personas sin importar su lugar de origen o color del pasaporte✊✊

Escribo este blog todas las semanas, con el pleno convencimiento de ser acompañante al cambio, para reflexionar y sensibilizar sobre el derecho humano a la movilidad, por legitimar las vidas humanas y otorgar el valor que tenemos como seres humanos en la construcción de sociedades no sólo iguales, sino también equitativas😉😉.

Publicado por Daniela Montes Arenas

Migrante colombiana, llegue a España con 10 años, acabe la carrera de Trabajo Social y ahora cuento 10 años de experiencia en el tercer sector. Soy especialista en Migración, con un experto en mediación y dos Máster (ambos por la Universidad Complutense de Madrid), el primero en Trabajo Social Comunitario: Gestión y Evaluación de Servicios Sociales y el segundo en Dirección de Fundraising Público y Privado en Organizaciones sin Ánimo de Lucro.

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