La casa del migrante

Siguiendo con el hilo de la salud mental, el duelo migratorio y todo aquello que afecta a nivel psicoemocional a las personas migrantes, pero que no siempre se menciona o se legitima. Hoy quería hablarte del significado de la palabra casa para las personas migrantes.

En el mes de febrero, acudí con una amiga (gracias María Luisa) a ver una obra de teatro llamada CASA y a quien uno de los actores, tengo el placer de conocer. Hay momentos de nuestra vida, como el que yo tuve viendo esa obra de teatro que desbloquea otros momentos y como en mi caso, yo había guardado en un cajón por todo lo que significaba para mí.

Cuando eres migrante tú casa es; refugio, arraigo, pertenencia, hogar, independencia, pero también es cárcel, privilegio, atadura, discriminación, añoranza, estatus social, recuerdos.

¿Por qué la casa es tan importante?

Cuando fui a ver la obra de teatro, CASA, había leído que la autora Lucía Miranda, directora y dramaturga, cuando se quedó embarazada, se preguntó: ¿Cómo quiero que sea la casa en la que viva mi hija?  A partir de ahí cogió su grabadora y pregunto a otras personas (incluidas migrantes) sobre su casa (son 5 historias, incluida la de su padre)

Escuché de desahucios, gentrificación, y especulación inmobiliaria, de casas de acogida, casas tuteladas, de la crisis del 2008, del COVID, de la crisis de los refugiados, de la migración, de los menas, de las leyes de urbanismo, de los chanchullos y de las hipotecas.  Y al final, acabé hablando de Elliot y de E.T

Yo salí de la obra con la voz rota, con un montón de lágrimas y preguntas, sintiendo el peso de la migración, no solo la mía, sino la de mis padres, la de mi hermana y la de todas aquellas personas que hemos perdido nuestra casa. Tal sentimiento afloró en mí que recordé que justo en las costillas del lado derecho, las que están cerca de mi corazón llevo tatuada las coordenadas de aquello que fue nuestra casa en España, que fue mi hogar y que gracias a la crisis de 2008 (aún con todos los intentos desesperados de mis padres y el apoyo de la familia) la perdimos, entregándola en dación de pago y dejándonos, sin eso, sin casa.

Todos hemos vivido alguna vez en una. La dibujamos de niños.. Ulises anhela volver a ella como Dorothy a Kansas. De adolescentes nos queremos ir de casa. De mayores queremos morir en ella. Es de las primeras palabras que aprendemos en otro idioma. En algún momento te preguntas cuándo tu casa empezó a llamarse “la casa de tus padres”. De adulto comienzas a cuestionarte si el artículo 47 de la Constitución es real: “todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada”

Lucía Miranda

Si una persona migrante, ya no tiene casa, ¿no tiene hogar?, ¿dónde depositas tus raíces? Lo cierto, es que con la obra se me desbloqueo un recuerdo, mejor dicho, una acción. Llevo 12 años viviendo en Madrid y nunca decoro las paredes, no convierto mi casa, en casa, porque no sé cuánto tiempo viviré en ella y con quien. Llevo 12 años en Madrid y me he mudado nueve veces… ¿Dónde está mi casa? La verdad, es que no lo sé, lo que sí sé es donde está mi hogar.

La vulneración de acceso a la vivienda hacia las personas migrantes

El acceso a la vivienda es un derecho humano y si no fijaros cómo a pesar de ser bombardeados y de que su vida corra peligro hay personas que se quedan en sus casas porque es lo único que tiene (aunque tenga que reconstruir de los escombros) o directamente porque no tiene posibilidad de huida (migrar entraña dinero, eso nunca lo olvides, es una cuestión de privilegios)

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Desde entidades como Provivienda, se informa y se incide en la vivienda como un derecho. Las personas migrantes se ven expuestas al hacinamiento residencial (vivir muchas unidades familiares en un mismo domicilio por el alto precio de la vivienda) a que sean discriminadas por su etnia y capacidades lingüísticas para acceder al pago de un alquiler🤦🏽‍♀️😢

En el caso de las mujeres que trabajan en el servicio doméstico, el acceso a la vivienda también es acceder al ocio, al contacto con otras personas, al descaso y la libertad de familias que las tiene más de 14h trabajando y que como además te doy una vivienda, pues para que te quejas. Es más, en su último informe dossier:  ‘El papel de la sociedad civil en la provisión de vivienda asequible’ (2022), indican que actualmente, en España, el parque de vivienda a precios por debajo de mercado se sitúa sobre el 2,5% del total y el parque de vivienda social de titularidad pública (290.000 viviendas) ofrece cobertura apenas al 1,6% de los 18,6 millones de hogares españoles (Observatorio de Vivienda y Suelo, MITMA, 2020); mientras que las necesidades de vivienda se cuantifican en 400.000 personas inscritas en solicitud de vivienda pública, según la Fundación Alternativas, y 4,5 millones de personas en situación de exclusión residencial, según FOESSA.

¿Y qué pasa cuando además de perder tu casa, también fracasa tu proyecto migratorio?

La obra de teatro CASA, pone en evidencia que no solo se trata de tener un techo, se aborda el privilegio de tener un proyecto de vida, de tener desorden en tu cuarto, una esquina que te recuerde un abrazo o un lugar donde reunirte para engrandecer tu cultura y la del prójimo, cuando está desaparece por la causa que sea se convierten en maletas, las que te acompaña y las que pides que guardes, porque eso que conservas es tu hogar.

Cuando ya no tienes un lugar fijo a donde ir, porque como en las guerras, las migraciones y los traslados, casa, tu hogar son esas cosas que como nosotros hace 22 años y luego curiosamente a los 10 años siguientes, sacamos en maletas.

No tener una casa, una habitación o mejor dicho una vivienda asequible indica exclusión residencial, que afecta a cualquier persona dentro de la sociedad civil, desde los jóvenes que tardan en emanciparse o el hecho de que barrios en Madrid como el de Lavapiés/ Embajadores tengan una densidad de población que cuadriplica la media de la ciudad y duplica la de su distrito, pero al mismo tiempo tenga las viviendas con menor superficie, peor calidad y considerablemente más cara en términos de valor catastral. ¡Ah! Es que estos barrios tienen la proporción de población extranjera que duplica la de la ciudad en su conjunto🤫😟.

Para Paloma Chen, en su poemario de Invocación a las Mayorías Silenciosas, casa para ella es una dirección; calle San Francisco, 33. La dirección del restaurante chino, el de sus padres, donde se crio y que sus padres traspasaron. En la página 72 dice: “pero de algún modo sí que es verdad que la calle San Fernando número treinta y tres sigue siendo de algún modo mi hogar”. Porque entre todas las experiencias vividas a lo largo de sus décadas hay melancolía, momentos agridulces y felicidad. Y por eso yo, llevo tatuada las coordinadas de la calle de Jerez donde me crie😉

Hoy, quiero recordarte, que tener una casa es un privilegio, que no sólo por la guerra se pierde, que los recursos básicos, agua, luz y comida también lo son, pero que los damos por sentados. Que en la ciudad de Madrid hay zonas que llevan dos años sin luz, que en los distritos del sur hay pobreza energética y que no tienes que irte al tercer mundo. Que aquí cerquita tuya, hay personas librando batallas para una vivienda digna. Para ti, ¿Dónde está tu casa?

“Maletas de 32kilos, maletas transoceánicas, casa es; políticas migratorias, sueños utópicos, es el perro que no me atrevo a adoptar, son las personas cercanas en las que me puedo recostar los días de mierda y eso es casa”.

Significado de casa Para Efraín Rodríguez (uno de los actores de la obra)

Publicado por Daniela Montes Arenas

Migrante colombiana, llegue a España con 10 años, acabe la carrera de Trabajo Social y ahora cuento 10 años de experiencia en el tercer sector. Soy especialista en Migración, con un experto en mediación y dos Máster (ambos por la Universidad Complutense de Madrid), el primero en Trabajo Social Comunitario: Gestión y Evaluación de Servicios Sociales y el segundo en Dirección de Fundraising Público y Privado en Organizaciones sin Ánimo de Lucro.

Un comentario en “La casa del migrante

  1. Identificada totaalmente. Me parece que plasmas todo lo que alguna vez sentimos los que emigramos…al final todos tenemos un porque y en el camino vamos batallando con las instituciones por conseguir legalizar tu estancia, la atención sanitaria, y estabilizarte en algún lugar al que llamamos HOGAR.

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