Seguridad y Salud laboral

Hoy es el Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo. Este día surge desde la Organización Internacional del Trabajo (OIT) con la intención de promover la prevención de los accidentes del trabajo y las enfermedades profesionales en todo el mundo. ¿pero quién previene, promueve y protege mi trabajo cuando soy un inmigrante? ¿prima la mano de obra barata a los derechos humanos?, ¿y la salud?, ¿si no tengo acceso al sistema sanitario, pero estoy trabajando en económica sumergida?, ¿Quién ayuda a reducir la muerte, lesiones relacionadas con el trabajo?  

A ver, que parece tabú pero lo cierto es que según los empleos y la seguridad de estos hay algunos que pueden generar posibles discapacidades🥺🙁😩

Todas estas preguntas son las que deberían (o bueno me han surgido a mi) cuando hablamos de empleabilidad de la población inmigrante. En este caso, voy a la hacer la excepcionalidad de la connotación porque en el acceso, mantenimiento y precariedad del empleo es donde se evidencia no sólo el racismo y la discriminación, sino también la existencia de clases migratorias.  

El inmigrante, siempre será aquel que trabaje en servicios, hotelería y cuidados. El migrante, será una categoría superior (nivel socioeconómico medio alto y con cualificación profesional), aquí jugará un papel importante sus interseccionalidades. Pero es que el expatriado, emigrante y migrando, son aquellas personas que mayoritariamente son blancas, niveles económicos altos y creen que, por denominarse con las categorías anteriores, no son migrantes y no les aplica ni la ley de extranjería ni cualquier otra calificación que les haga sentirse inferiores…tiende a ser inversionistas, empresarios, familiares extracomunitarios y/o descendientes de europeos.  

Photo by Marcelo Renda on Pexels.com

Aquí las narrativas migratorias juegan un papel importante y la capacidad económica aún más. 

  • Las personas que vienen a realizar estudios superiores (universitarios) según las condiciones anteriores, si bien tienen todo el mismo permiso de residencia tendrán más facilidades para acceder a una vivienda, tener relaciones sociales y sobre todo quedarse. El permiso de estudiante te permite trabajar 20h semanales siempre y cuando esté relacionado con tu disciplina estudiantil. Pero es que después de haber pagado el master y si bien eres explotado laboralmente en sus prácticas, puedes acceder a un permiso especial de un año para buscar empleo siempre y cuando acredites los medios económicos para residir en España ¿Y esto quien lo tiene? Pues piensa en las categorías anteriores y obtendrás tu respuesta.  
  • El visado de inversionista o de persona altamente cualificada, bueno este sin duda puede generar un gran debate y es trigo de otro costal que da para otra entrada de blog. Pero el caso es que cuando piensas en este perfil no piensa en una persona de origen chino, indio, boliviano. Lo haces en una persona blanca rusa, americana, venezolana ¡ah! Me olvidaba de los argentinos.
  • Bueno y si hablamos del acceso a la nacionalidad española al demostrar que eres de origen sefardí. Al final, la memoria histórica juega un papel tan importante que adquieres unos derechos como ciudadano español pagando un promedio de entre 3000-5000 euros y que para otros son al menos 10 años como residente y con todas las trabajas burocráticas que te encontrarás en el camino (que barato sale ¡Eh!) Estos se denominan así mismo expatriados. 
  • Las personas inmigrantes, esos a los que se les paga menos del salario mínimo, a la que tienes en tu domicilio sin documentación, o la persona que te hace la mudanza, son lo que vienen no con una mano delante y otra detrás que para migrar hay que tener dinero, pero son esa clase media-alta que en su lugar de origen si bien no están en situación vulnerable, su posición les permite plantearse una opción mejor, pero es que luego llegan aquí y la ley de extranjería les sacude, golpea y exprime, convirtiendo a personas altamente vulnerables cuando, no lo eran😞😔🤐

La Seguridad y Salud en el Trabajo es un problema de magnitud mundial. 

La migración es una circunstancia global que no va a parar, pero cuando las personas no pueden acceder a tener una documentación de residentes o se ven amenazados con ser denunciados, con perder sus empleos justo cuando tienen que renovar, cuando el sistema “te obliga” a solicitar protección internacional cuando no cumples los requisitos, a casarte, a ser pareja de hecho…etc. Y pagar, pagar mucho por tener una documentación para trabajar. 

Esta situación se convierte en un problema para la seguridad no sólo laboral, sino para la salud mental, física y de las familias, de todas aquellas personas que migran. Y es que no hay ni migrados, ni expatriados, ni emigrantes. Hay personas que se ven el derecho de ejercer su derecho humano a la movilidad territorial convirtiéndose en migrantes.  

El Informe sobre el impacto de la COVID-19 en las remesas en los países de la UE y de la OCDE indica que antes de la pandemia, los migrantes enviaban de media un 15 % de su renta a sus países de origen. En el caso de las economías más pequeñas, las remesas pueden representar hasta un 10-30 % de su PIB.  

Las remesas suponen una fuente estable de financiación y tienden a desempeñar un papel anticíclico, en los países (los que las emiten y las reciben). Esto desmonta bastante bien el tópico sobre que la población migrante es un gasto, quita trabajo y “son quienes más ayudas reciben”. Actualmente, los países de la UE más los  OCDE no pertenecientes a la UE representan juntos el 55 % de las remesas mundiales (mucho dinero eh) 

Y para quienes generan tanto dinero, ¿en qué condiciones de seguridad y salud trabajan? Las personas migrantes independientemente de sus circunstancias migratorias se enfrentan a unos estresores constantes que repercuten en su salud mental y física. Los cambios de estatus socioeconómicos, el fracaso del proyecto migratorio, la distancia familiar, barreras lingüísticas y la profesionalización laboral afectan en su día a día.  

Las personas migrantes aportan, independientemente de su situación administrativa, pero esta situación si influye en el acceso al empleo, en su salud física y mental, haciendo especial énfasis en la seguridad laboral. 

Actualmente, España cuenta con 265.944 personas de origen extranjero que les quedan aproximadamente cinco años para alcanzar su etapa de jubilación ¿En qué condiciones lo hacen? ¿conocen los convenios bilaterales en materia de pensiones? Saben que después de haber trabajado en economía sumergida y si no cumplen con los criterios para una presión no contributiva, acceden a una pensión de no más de 400 euros y que les puede ser retirada si abandonan el país.  

Para mí, abordar estos temas también es hablar de seguridad en el trabajo. Entendiendo que llegaremos a mayores y que al menos, después de tantos años de trabajo al menos contemos con la cobertura de nuestros derechos laborales🚨🚨. 

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Publicado por Daniela Montes Arenas

Migrante colombiana, llegue a España con 10 años, acabe la carrera de Trabajo Social y ahora cuento 10 años de experiencia en el tercer sector. Soy especialista en Migración, con un experto en mediación y dos Máster (ambos por la Universidad Complutense de Madrid), el primero en Trabajo Social Comunitario: Gestión y Evaluación de Servicios Sociales y el segundo en Dirección de Fundraising Público y Privado en Organizaciones sin Ánimo de Lucro.

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